En este recodo de la vida, donde el dolor te forja
donde no necesitas
ni mapa, ni equipaje;
donde no cuentan
las facturas, ni los premios,
ni los comprobantes crediticios;
donde sorprende el abrazo, claudican los miedos
y las cicatrices
van entronizando luchas…
Donde el sol se amodorra
en tu almohada cómplice,
en la boca sonriente
de la alegría simple;
donde una sincera mirada
certifica el universo…
Allí, en la comarca
de la noble verdad,
justo ahí, puedes ser vos, puedo ser yo
e inaugurar
esta primavera otoñal, desde la garganta al alma.
Anabella González Tassara

BellíSimo! Felicitaciones Madrina!
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